E-commerce en Cartagena: por qué 2026 puede ser el momento para que las marcas locales empiecen a venderle a Colombia y al mundo

Cartagena lleva décadas aprendiendo a atraer consumidores de Colombia y del mundo. Millones de personas llegan cada año para conocer la ciudad, hospedarse, comer, comprar, celebrar, trabajar y vivir experiencias que difícilmente encuentran en otro lugar.

Pero existe una pregunta que muchas empresas de la ciudad deberían empezar a hacerse:

¿Qué pasa con ese cliente después de que se va de Cartagena?

Una persona puede descubrir una marca de moda durante sus vacaciones, visitar un restaurante, comprar un producto de diseño local, hospedarse en un hotel, vivir una experiencia turística o conocer una empresa que le interesa. Sin embargo, en muchos casos, la relación comercial termina cuando esa persona abandona la ciudad.

El comercio electrónico puede cambiar esa ecuación.

Una empresa ubicada en Cartagena ya no tiene que depender exclusivamente de las personas que pasan frente a su establecimiento. Puede vender en Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, Estados Unidos o cualquier otro mercado donde exista una oportunidad real para su propuesta de valor.

Y 2026 puede ser un momento particularmente interesante para empezar a hacerlo.

El comercio electrónico colombiano continúa creciendo

El comportamiento del consumidor colombiano muestra que comprar por internet dejó de ser una actividad ocasional.

Según la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico, durante el primer trimestre de 2026 se realizaron 186,35 millones de transacciones de comercio electrónico, el mayor nivel registrado para un primer trimestre desde que comienza la serie en 2019.

Esto representó un crecimiento anual del 22,2% frente al mismo periodo de 2025. La CCCE interpreta esta evolución como una señal de una mayor recurrencia del canal digital y de su integración progresiva dentro de los hábitos de consumo de los colombianos.

No estamos hablando simplemente de personas comprando más por internet.

Estamos hablando de un consumidor que empieza a considerar el canal digital como una forma habitual de relacionarse con las marcas.

Para las empresas de Cartagena, esa transformación abre una posibilidad interesante: dejar de pensar únicamente en el mercado que llega a la ciudad y comenzar a construir un mercado al que la empresa puede llegar.

Cartagena tiene una ventaja que muchas ciudades no tienen

Hay algo particularmente valioso en Cartagena: la ciudad ya tiene capacidad de generar descubrimiento.

Las personas llegan.

Caminan por sus calles.

Descubren restaurantes.

Conocen hoteles.

Compran productos.

Visitan tiendas.

Experimentan marcas.

Recomiendan lugares.

Publican fotografías.

Comparten experiencias.

Y después regresan a sus ciudades y países.

Según información de la Corporación Turismo Cartagena de Indias, para 2026 se proyectaba una oferta superior a 4,7 millones de sillas aéreas hacia Cartagena, mientras que las reservas de vuelos para marzo-mayo de 2026 mostraban un crecimiento proyectado cercano al 12% frente al mismo periodo anterior.

Ese movimiento de personas representa algo más que turismo.

Representa audiencias.

Cada visitante puede convertirse en un cliente potencial que descubre una marca físicamente y continúa relacionándose con ella digitalmente.

El problema aparece cuando esa conexión no existe.

Si un turista compra un producto hoy y seis meses después quiere volver a comprarlo desde Bogotá, Miami o Ciudad de México, ¿puede hacerlo fácilmente?

Si alguien visita un restaurante y quiere comprar posteriormente uno de sus productos, ¿existe un canal digital?

Si descubre una marca local en Instagram, ¿puede pasar de la inspiración a la compra sin tener que iniciar una conversación interminable por mensajes?

Si una persona conoce una experiencia en Cartagena, ¿puede regalarla, reservarla o recomendarla fácilmente?

Esas preguntas son parte de la nueva conversación sobre e-commerce en Cartagena.

E-commerce no significa simplemente crear una tienda online

Uno de los errores más frecuentes consiste en pensar que implementar comercio electrónico significa diseñar una página web, cargar algunos productos y habilitar un botón de pago.

Eso es solamente infraestructura.

Un e-commerce necesita funcionar como un sistema comercial.

Debe ayudar al usuario a descubrir, comprender, comparar, confiar, comprar y regresar.

Para lograrlo, una empresa necesita conectar diferentes elementos: posicionamiento de marca, arquitectura del portafolio, experiencia de usuario, contenido, tecnología, medios de pago, logística, analítica, CRM, automatización y adquisición de tráfico.

Por eso una tienda visualmente atractiva puede vender poco.

El problema puede estar en el producto que se está mostrando, la audiencia que llega, la propuesta de valor, la estructura de navegación, los tiempos de entrega, la confianza, la experiencia móvil o simplemente en que nadie encuentra la tienda.

El verdadero proyecto no consiste en tener un e-commerce.

Consiste en construir un canal capaz de generar negocio.

De Cartagena hacia Colombia

Imaginemos una marca de diseño nacida en Cartagena.

Su tienda física depende naturalmente del flujo de personas que pasan por determinada zona de la ciudad. Su capacidad comercial está limitada por ubicación, horario y tráfico.

El comercio electrónico elimina parte de esas restricciones.

Una persona que conoció la marca durante un viaje puede volver a comprar desde Bogotá meses después.

Alguien que nunca ha visitado Cartagena puede descubrirla mediante Google, Instagram, Pinterest o una recomendación.

Un antiguo cliente puede recibir una comunicación sobre una nueva colección.

Una persona que abandonó una compra puede ser impactada nuevamente.

Un comprador frecuente puede recibir una experiencia diferente a la de alguien que visita la tienda por primera vez.

La tienda deja de ser únicamente un punto de venta.

Se convierte en una plataforma para construir relaciones.

Y de Cartagena hacia el mundo

Aquí aparece una oportunidad todavía mayor.

Cartagena tiene una exposición internacional que muchas marcas colombianas necesitarían años para construir.

Los datos turísticos muestran visitantes provenientes de mercados como Estados Unidos, España, México, Canadá, Brasil, Argentina y otros países.

Eso no significa que cualquier empresa cartagenera esté preparada automáticamente para exportar.

La internacionalización implica evaluar producto, regulación, logística, pagos, costos, impuestos, servicio al cliente y viabilidad económica.

Pero sí significa que algunas marcas pueden tener frente a ellas una audiencia internacional que ya conoce la ciudad y que potencialmente podría descubrir sus productos.

La pregunta estratégica entonces cambia.

Ya no es solamente:

¿Cómo vendemos más en Cartagena?

Puede convertirse en:

¿Qué parte de lo que construimos en Cartagena podría tener valor para personas que están fuera de Cartagena?

Shopify y la importancia de construir una infraestructura preparada para crecer

Cuando una empresa decide desarrollar comercio electrónico, la elección tecnológica importa, pero no debería ser la primera decisión.

Plataformas como Shopify permiten administrar productos, inventarios, pagos, promociones, contenidos, clientes y diferentes integraciones dentro de un mismo ecosistema. También facilitan que una operación pueda evolucionar a medida que aumenta su complejidad.

Pero Shopify, por sí solo, no garantiza ventas.

La tecnología funciona cuando existe una estrategia detrás.

Antes de construir una tienda, una marca debería responder preguntas como: ¿quién es realmente nuestro comprador?, ¿qué problema estamos resolviendo?, ¿qué productos tienen mayor potencial digital?, ¿cómo debería organizarse el portafolio?, ¿qué objeciones aparecen antes de comprar?, ¿qué información necesita el usuario?, ¿cómo llegará tráfico calificado?, ¿qué ocurre después de la primera compra?

Una buena implementación tecnológica debe ser consecuencia de esas respuestas.

No al contrario.

Instagram puede generar descubrimiento. El e-commerce debe convertirlo en negocio.

Colombia cerró 2025 con aproximadamente 9,3 millones de compradores digitales, según información divulgada por la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico.

La misma entidad señaló una brecha particularmente interesante: alrededor del 80% de la población utiliza redes sociales, mientras apenas una fracción las utiliza con propósitos profesionales o comerciales.

Ahí aparece otra oportunidad para Cartagena.

Muchas marcas locales ya son visualmente atractivas.

Tienen buenos productos.

Tienen ubicaciones interesantes.

Generan contenido.

Aparecen en las publicaciones de turistas.

Construyen comunidades en Instagram.

Pero una comunidad no necesariamente es un canal comercial.

El reto consiste en conectar esas audiencias con un ecosistema que permita transformar atención en intención y posteriormente en compra.

Una posible ruta podría ser:

Contenido → descubrimiento → e-commerce → compra → CRM → recompra.

Instagram puede hacer que alguien conozca una marca.

Google puede hacer que alguien la encuentre cuando ya tiene una necesidad.

WhatsApp puede resolver una duda.

El e-commerce puede facilitar la transacción.

El CRM puede mantener la relación.

Y los datos pueden permitir entender qué está funcionando.

Cuando esos elementos trabajan juntos, dejamos de hablar de canales aislados y empezamos a hablar de un sistema de crecimiento.

El turismo puede convertirse en una puerta de entrada, no en el final de la relación

Esta probablemente sea una de las oportunidades más interesantes para Cartagena.

Un turista permanece durante un periodo limitado en la ciudad. Datos recientes de Corpoturismo sitúan la estancia promedio alrededor de tres noches.

Eso significa que muchas empresas tienen una ventana extremadamente corta para relacionarse físicamente con esa persona.

Digitalmente, esa ventana puede ser mucho mayor.

Un hotel puede continuar comunicándose con un huésped.

Una marca puede venderle nuevamente.

Un restaurante puede desarrollar productos que trasciendan la experiencia física.

Una experiencia turística puede generar recomendaciones y nuevas reservas.

Una empresa de diseño puede mantener una relación con compradores internacionales.

Una marca de moda puede convertir visitantes en clientes recurrentes.

El viaje termina.

La relación con la marca no necesariamente debería hacerlo.

¿Qué empresas de Cartagena deberían pensar en e-commerce?

No todas las empresas necesitan la misma solución.

Una marca de moda tiene necesidades diferentes a las de un hotel. Un restaurante funciona de manera distinta a una empresa de diseño y una experiencia turística tiene una lógica diferente a la de un comercio minorista.

Sin embargo, existen categorías en Cartagena que deberían evaluar seriamente su potencial digital: moda y accesorios, diseño y decoración, gastronomía con productos comercializables, belleza y bienestar, experiencias turísticas, hotelería, arte, productos locales, regalos, servicios especializados y negocios B2B que puedan captar clientes fuera de la ciudad.

La pregunta no debería ser si todas estas empresas necesitan una tienda Shopify.

La pregunta debería ser:

¿Existe una oportunidad para continuar generando ingresos cuando el cliente ya no está físicamente frente al negocio?

Si la respuesta es sí, existe una oportunidad que vale la pena analizar.

Cinco preguntas antes de abrir un e-commerce en Cartagena

Antes de invertir en tecnología, diseño o publicidad, recomendamos responder cinco preguntas.

1. ¿Quién compraría nuestros productos fuera de Cartagena?

No basta con asumir que existe demanda. Hay que identificar mercados, perfiles y comportamientos.

2. ¿Qué productos o servicios tienen verdadero potencial digital?

No todo el portafolio tiene que venderse online.

3. ¿Podemos cumplir la promesa?

Logística, disponibilidad, servicio, tiempos y devoluciones forman parte de la experiencia de marca.

4. ¿Cómo nos descubrirán?

Un e-commerce sin estrategia de adquisición es una tienda ubicada en una calle por donde nadie pasa.

5. ¿Qué ocurrirá después de la primera compra?

La rentabilidad digital depende cada vez más de construir relaciones y recurrencia, no solamente de adquirir clientes nuevos.

El verdadero reto no es digitalizar una empresa. Es ampliar su mercado.

Durante años, digitalización significó para muchas compañías crear una página web o abrir perfiles en redes sociales.

El siguiente paso es diferente.

Consiste en utilizar la tecnología para ampliar la capacidad comercial del negocio.

Cartagena ya posee algo extraordinariamente difícil de construir: reconocimiento, tráfico de visitantes, una identidad cultural fuerte y exposición nacional e internacional.

La oportunidad está en convertir parte de ese capital en relaciones comerciales que puedan continuar más allá de la ciudad.

El comercio electrónico colombiano sigue expandiéndose. El consumidor está más acostumbrado a comprar digitalmente. Las plataformas son cada vez más accesibles y las herramientas de análisis, automatización e Inteligencia Artificial permiten comprender y atender mejor a los clientes.

Pero la tecnología no será la principal ventaja.

La ventaja será entender qué vender, a quién, desde qué posicionamiento y mediante qué experiencia.

Cartagena puede dejar de ser solamente el lugar donde ocurre la venta

Quizá ahí esté el cambio más importante.

Durante décadas, una parte importante de la economía de Cartagena ha dependido naturalmente de que las personas lleguen a la ciudad.

El comercio electrónico introduce la posibilidad inversa:

que las empresas de Cartagena lleguen hasta las personas.

Una marca puede nacer en Cartagena sin estar limitada por Cartagena.

Puede utilizar la ciudad como origen de su identidad, su historia y su propuesta de valor, mientras construye un mercado que se extiende por Colombia y, cuando exista viabilidad, hacia otros países.

Para lograrlo no basta con abrir una tienda online.

Hay que construir una estrategia.

En Prolijos entendemos el e-commerce como la integración de posicionamiento, marca, tecnología, experiencia de usuario, adquisición, datos y crecimiento. Como Shopify Partners, trabajamos en la construcción y optimización de ecosistemas digitales pensados no solamente para estar online, sino para convertir el canal digital en una parte real del negocio.

Y para las empresas de Cartagena, 2026 puede ser un buen momento para empezar a hacerse una pregunta diferente:

Si nuestros clientes pueden encontrarnos desde cualquier lugar, ¿por qué nuestro mercado debería terminar en los límites de la ciudad?

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